En los espacios del alma de un hombre que odia, florece sentimientos oscuros y malsanos.

Guido Gómez Mazara se ha dedicado a la maldad, a la búsqueda de culpables de sus propias derrotas y tragedias de infancia y personales. La que lo ha convertido en un hombre frio, violento, calculador y demagogo.

Suerte que a quienes difama, ataca y denigra tienen en su hoja de vida el amor, que es más fuerte que el odio.

Vivir la doblez de vida y de pensamiento le ha llevado a ser uno más de la política, está envilecido por el odio…

Renegando de la fragancia de su progenitor, la fragancia de revolucionario, y todo lo que ello conlleva, idealismo, igualdad, justicia, fraternidad, ha terminado  él, Guido Gómez, siendo una simple  y mera curiosidad histórica cuyos principios de ética renegó del legado de su padre.

Es un personaje desvirtuado, lastrado por la avaricia de poder, dinero, la corrupción, el sectarismo y odio.

Se empecina en perseguir, intentar destruir y odiar al PRD, a su nuevo líder Miguel Vargas  y todo lo que sea perredeista, es la política del odio, de sembrar la discordia donde llega y con quien se junta.

Su enajenación política, su fanatismo, lo ha convertido en instrumentos para insultar, agredir, perseguir a las personas que piensan diferente, a políticos y perredeistas.

Su actitud y accionar al lado, ahora, del candidato presidencial Luis Abinader y el PRM me viene a la mente el recuerdo como un espejo quebrado  de los años vividos de su padre, espejo empañado por la vileza de hoy de querer hacer del odio, del miedo y el engaño se accionar de vida.

La desafección política hacia Miguel Vargas y el PRD es patológica, cada acción repudiable que realiza es como una sombría mano que les empuja el reloj mientras mantiene vivo el odio que los está matando, porque el odio, como decía Buda, es un veneno que uno se toma creyendo que va a dañar a otro.

Sus mensajes de oído hacia el PRD son de cobardía, porque vive en una tina de vinagre y azufre.

Guido Gómez,  necesita que le vaya muy mal al PRD, a Miguel Vargas, al país para que  así le vaya bien a él.

Me gustaría que nadie en la vida pública cifre sus resultados políticos en función del odio social que generan.

El PRM, al darle cabida y cobija a Guido Gómez  ha llevado a que la gente, el pueblo  se sienta frustrada, y expresen  “los políticos de este país me avergüenzan, me deprimen, me asquean”.

Por Fernando Peña

Fernando Peña periodista y escritor dominicano afiliado al Colegio Dominicano de Periodistas (CDP)