En este nuevo aniversario del día internacional de los derechos humanos, asistimos a un momento repetitivo, pues seguimos profundizando la deuda social contraída por el estado con los sectores sociales más vulnerables y con los simples ciudadanos.
La pandemia del COVID-19 ha venido a poner en desnudo la ausencia de un compromiso por parte del estado, en resolver los derechos hacia la salud, donde vemos a diario y por décadas hospitales sin medicamentos, sin materiales de trabajo diario, la no reducción de las necesidades de viviendas por parte de ciudadanos con sueldos y salarios precarios, que les impide la obtención de una vivienda digna.
Una implementación precaria de las medidas y leyes medioambientales, que contribuyen al deterioro de la calidad del medioambiente, con los cuales estamos conviviendo ante la gravedad que significa la presa de cola de la Barrick Gold en la provincia de Monte Plata y que afectará 35 ríos y arroyos, incluyendo el río Ozama, nos uniremos a las organizaciones que se opongan a este crimen ecológico.
La educación según el gremio de los profesores, pasa por una aguda crisis en su implementación y pronostican resultados negativos, a pesar de los refuerzos y recursos del ministerio.
También presenciamos una degradación de los valores culturales, acompañado de una fuerte invasión neocultural, que atenta contra nuestra nacionalidad.
Añadido a esto a una política laboral con salarios bajos y un alto nivel de desempleo, que conlleva a la profundización de la cultura de la negación a la libertad sindical.
Reafirmamos la necesidad de una urgente reforma profunda en las autoridades represivas del crimen y el delito, empezando por mejorar las difíciles condiciones económicas y sociales por las que pasan sus miembros, por lo que debemos participar todos.
Esperamos que las actuales autoridades legislativas permitan una pulcra elección del defensor del pueblo anteponiendo sus intereses partidarios a los del pueblo.
La cultura machista se sigue manifestando cada vez más, dando como resultado un elevado número de feminicidios y posterior suicidio.
Confiamos que esta nueva gestión gubernamental reduzca significativamente la deuda social como apalancamiento y el cumplimiento de los acuerdos internacionales sobre los derechos humanos.
Nuestro CDDH reafirma su voluntad de acompañar al pueblo en todas sus luchas en procura de soluciones, junto a las demás instituciones en el marco de la unidad de todo el pueblo.
¡Viva el comité dominicano de los derechos humanos!
