Como un argumento novelesco, concebido de la mente prístina de un Garcia Márquez, propio de su obra que lleva por título » El coronel no tiene quien le escriba «, donde brillantemente plasma la historia de aquel hombre de armas, que había luchado al frente del campo de batalla en la Guerra de los mil días en Colombia y ya retirado viviendo con su esposa en una villa en la costa atlántica, esperaba pacientemente el envío del cheque correspondiente a su pensión, que por escrito había solicitado al gobierno de turno y que nunca llegaba, donde sólo, abrumado esperaba la mano amiga que le alegrara la vida llevándole la anhelada correspondencia.
Así luce el presidente Luis Abinader quien a tenido en medio de una de las crisis más grande de la humanidad asumir las riendas del poder en la República Dominicana. Con una economía que a descendido los dos dígitos, logrando alcanzar los doce punto porcentuales del promedio en el país, la cual solo se a experimentado en los últimos 60 años en los días posteriores a los episodios vivido en la guerra de abril del año 1965, conforme a números servidos por instituciones del ramo y por el premio nobel de economía el estadounidense Joseph Stiglitz.
Fruto de la critica situación económica ha tenido que adoptar medidas no muy saludables en términos políticos, tales como la reducción de la nómina pública eliminando algunas que otras instituciones estatales, como forma de reducir el gasto público, lo que a provocado por vía de consecuencias una disminución del circulante en la población. Sumándole a todo ellos la paralización de la industria turística, uno de los renglones de mayor importancia en cuanto a captación de divisas se refiere, además la caída de las exportaciones, así como la llegada de la enfermedad de los cerdos, donde miles de ejemplares han sido sacrificados, encestándole un golpe mortal a la industria cárnica.
En términos crediticios a recurrido a la banca internacional en busca de dinero fresco, donde a tomado a título de préstamos unos que otros empréstitos para con ello honrar algunos compromisos contraídos por otras administraciones y poder adquirir bienes y servicios demandados por la colectividad.
La crítica situación económica ha provocado un aumento exponencial de los índice de la delincuencia en el país, algo muy común en toda nación cuando se ve afectada por eventos de esta naturaleza.
Frente a todo este panorama dantesco, propio de los escritos del libro del Apocalipsis de las sagradas escrituras, la oposición que había en los primeros meses de su mandato guardado silencio, a tomado el hacha guerrera y aprovechando el desfavorable clima económico ha empezado a lanzar severas críticas en contra de su gobierno. Los peledeistas se han sacudido luego de sufrir las envestidas judiciales de algunos corruptos de su administración, que hoy guardan prisión al estar siendo procesado por actos reñidos con la ley penal en el danilismo.
Por su parte Leonel Fernández, ni tonto y mucho menos perezoso, le a puesto fin al noviazgo que había sostenido con el primer mandatario y a salido al ruedo político, donde aprovechando la incomoda situación de crisis, le a empezado a lanzar sus dardos de fuego al gobierno, culpándole de todos los males que está padeciendo la nación.
Toda esta avalancha de críticas no solo es vertidas por los partidos opositores, sino, hasta de su propia organización política, puesto que Ramón Albuquerque incomodo porque no fue favorecido con el puesto deseado en el Gobierno, no da respiro a los ataques lanzados en contra de Luis Abinader.
De cara a todo esto, no se ve un funcionario de la administración pública que salga a defender al Presidente y su gestión; y cuando suelen hacerlo es mejor que permanezcan callados, porque lo que hacen es lanzarle más lodo, como las funestas declaraciones del Ministro de Interior y Policía, quien tiró la toalla frente a la batalla contra delincuencia, al decir que no hay recursos para seguir la lucha, como una forma de decirle a los antisociales no podemos con ustedes y alimentarle el espíritu delictivo.
Como las del Ministro de Agricultura con el tema de la escasez del pollo, que de forma muy desatinada dijo que el desabastecimiento de la carne del aves, se había producido porque el pueblo la había comprado toda y la tenía en sus respectivos hogares frisada.
Los dirigentes del Partido, los que no forman parte del tren gubernamental se han colocado una mordaza y esto es comprensible, puesto que dirán, si no salen a defender a Luis Abinader y su gobierno aquellos que fueron favorecidos con posiciones, porque he de hacerlo yo.
En síntesis, a Luis Abinader lo han dejado solo.

