Por Redacción
Como era de esperarse en medio de la crisis económica y de pandemia más catastrófica, jamás conocida por la Republica Dominicana, la entrega de cien millones de pesos (RD$100,000,000) a músicos y artistas generó un elevado malestar y crispación en la ciudadanía, puesto que una gran parte de la misma no tiene acceso a servicios públicos de calidad ni ayudas sociales, por supuesta falta de recursos, pero se entregó el dinero en medio de ese panorama.
Una operación de esa magnitud no se puede realizar sin el consentimiento del primer mandatario de una nación.
Debido a la gran cantidad de dinero que se involucra en la misma, para poder efectuar dicha entrega era necesaria la aprobación de palacio, es lógico intuirlo.
El problema estriba en que al momento del señor Tony Peña Guaba entregar dicho dinero, contó con la anuencia del Palacio Presidencial, pero según el Director de Compras y Contrataciones Públicas, Sr. Carlos Pimentel, violentando algunos procedimientos establecidos en la Ley 340-06 de Compras y Contrataciones Públicas.
Al mismo tiempo de esto suceder se denunció que miles de Tarjetas del Programa Progresando Con Solidaridad fueron bloqueadas sin razón justificada, al menos hasta ahora al momento de escribir estas líneas.
Conjuntamente con esas acciones el Senado de la República Dominicana se auto entregó 54 millones de pesos, a razón de un millón setecientos mil pesos (RD$1,700,000) por cada senador para ser entregados en bonos y tarjetas. Digamos que esto es otra modalidad del barrilito.
