Por Rafael Grullón
Cuando pronunciaba el discurso de apoyo en el cierre de la campaña de Hillary Clinton, la entonces Primera Dama Michelle Obama dijo “Todos los días amanezco en una casa que construyeron los esclavos”, refiriéndose a la Casa Blanca para echarle en cara al adversario Donald Trump que Estados Unidos era un país de inmigrantes.
Cuando Estados Unidos iba a la lanzar el hombre hacia la Luna, el presidente Richard Nixon tenía bajo las margas un discurso que nunca fue pronunciado, ya que el desastre previsto de los astronautas en la Luna no ocurrió. En su primer párrafo, el discurso mantenido en secreto por décadas rezaba «El destino ha ordenado que los hombres que fueron a la luna a explorar en paz permanezcan en la luna para descansar en paz. Estos valientes hombres, Neil Armstrong y Edwin Aldrin, saben que no hay esperanza para su recuperación. Pero también saben que hay esperanza para la humanidad en su sacrificio».
Es decir, el discurso daba a esos hombres por muertos. Al igual que el discurso de Michelle Obama de alto contenido literario, el de Richard Nixon fue elaborado por el escritor de la Casa Blanca “Bill Safire” titulado “En caso de desastre lunar».
Eso demuestra que la Casa Blanca siempre ha tenido un cuerpo de escritores para darle contenido al alcance de masas a los discursos de los presidentes. El PLD tuvo el privilegio de tener como su fundador a un escritor como Juan Bosch, quien, a través de sus libros, Vanguardia del Pueblo, la Revista Política: Teoría y Acción, sus charlas presenciales y por la radio, creaba los contenidos que necesitaban sus seguidores para encontrarse con las masas en campos, barrios y ciudades.
El Comité Político puede ser que trate en su reunión de hoy el tema del viejo concepto de “Comunicación Estratégica”, pero no cómo elaborar un contenido para ponerlo en manos de sus militancias, creando la data informativa, el nuevo capital de la época, que ha permitido que los Gigantes del Internet dominen el mundo.
