A propósito del PLD contra la sentencia del TSA, el PRD no puede jugar la política del silencio
Por Fernando Peña
A lo largo de la historia, el silencio sí ha sido objeto de grandes valoraciones, muy profundas, y que hoy son de actualidad permanente. Desde la filosofía de Confucio (“El silencio es un amigo que jamás traiciona»), pasando por la cita atribuida a William Shakespeare (“Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”), o a las enseñanzas del abate Joseph Antoine Toussaint Dinouart. Un eclesiástico que escribió, en 1771, un delicioso ensayo con un título muy pertinente: El arte de callar.
Todo eso es verdad, pero en política el silencio y la palabra son la materia prima de la política.
No es que se viva, como en la actualidad, en una sobreexposición verbal permanente. No.
El silencio de Miguel Vargas en el PRD ha sido siempre recurrente. El verbo atronador de sus adversarios y su falta de respuestas a sus decires, mentiras y canalladas, le hicieron mucho daño a la figura política del nuevo líder del PRD.
Miguel practica un silencio tan leal como desafiante.
“El silencio es necesario en muchas ocasiones, pero siempre hay que ser sincero; se pueden retener algunos pensamientos, pero no debe disfrazarse ninguno. Hay formas de callar sin cerrar el corazón; de ser discreto, sin ser sombrío y taciturno; de ocultar algunas verdades, sin cubrirlas de mentiras”. El arte de callar.
En esa obra, el abate nos aconseja sobre las virtudes y los requisitos del silencio…
En momentos como los actuales, el silencio puede ser peligroso y destructivo.
Se construye mayorías democráticas a través de la deliberación y el contraste.
Que quede claro.
El silencio es un espacio para la reflexión, no más…
Es verdad que necesitamos una política más reflexiva, pero no tanto.
Ahora hay una necesidad de reaccionar, el PLD ya no es aliado circunstancial del PRD.
Ese espacio de alianza termino.
Y si el PLD actúa contra los intereses del momento del PRD debe ser enfrentado, sin cacofonía digital o ruido televisado.
La esencia de la política no puede ser otra que el debate.
Ahora, es tiempos de cálculos políticos, crecimiento y cambio.
Escribo estas reflexiones con el corazón, sin doble filo.
El PRD en el espectro político nacional tiene una gran oportunidad, pero debe abrirse para el diálogo político nacional.
Sus mandos de dirección deben asumir el debate político, la exposición pública, asumir los temas nacionales.
Recuerden que entre el silencio y el olvido solo hay un trecho…
