América Latina y el Caribe en Revolución
Por Juan Carlos Espinal
Las profundas transformaciones revolucionarias experimentadas en el último medio siglo transcurrido desde la toma del poder en Cuba del líder guerrillero Fidel Alejandro Castro Ruz en 1959 han logrado penetrar las bases sociológicas de las clases medias y los trabajadores de América Latina y El Caribe. En el último medio siglo transcurrido América Latina y El Caribe han sido el escenario habitual de intervenciones militares norteamericanas, golpes de estado fabricados por la CIA de EU y el Departamento de Estado. En el Hemisferio Occidental las sociedades han decidido desarrollar mecanismos de defensa que ameritan un riguroso análisis en prospectiva que vaya más allá de las ideologías de la pos guerra. Las clases trabajadoras han visto reducir sus capacidades de consumo mientras la alta burguesía capitalista y la plutocracia mantiene niveles de desarrollo económico.
Se privatiza la seguridad social y se politiza la salud pública. Aumentan las epidemias y al mismo tiempo se disparan los precios de las medicinas. El desempleo se ha disparado 3,4 y hasta 5 veces la media de 1990 creándose cordones de miseria alrededor de los bolsones de miseria de las metrópolis urbanas disparándose la criminalidad y en auge la ola de violencia.
Los servicios públicos son privatizados, quebrados primero, expoliados por el gran capital, después. Los dueños de bancos anuncian ganancias extraordinarias mientras La Moneda pesó pierde valor adquisitivo y se derrumba frente al dólar estadounidense. Los gobiernos nacionales se están derrumbando en toda la región hemisférica enfrentándose a la calamidad de la desigualdad, la enorme deuda externa y la hiper corrupción de pagos estructurados, el lavado de activos y la cooptación vía sobornos de los congresos y los ministerios. En esta época del pensamiento líquido triunfan las multinacionales quienes a su vez gozan del beneficio que los presidentes realizan monopolizando los contratos de las obras públicas, minas, comunicaciones, servicios y energía.
Las antiguas ideas del mercado libre y de la mano invisible del mercado capitalista se ha derrumbado. La imagen idílica del progreso y del crecimiento económico ha resultado ser una utopía de los gobiernos para las empresas y por las empresas. La lucha de clases en su estado desalmado en toda su expresión. La expoliación de las riquezas nacionales, el aumento del déficit fiscal, el afianzamiento del pensamiento neoliberal en su expresión cultural se manifiesta desde los discursos públicos hasta los medios de comunicación. Los procesos oligárquicos se desencadenan de un día para otro resquebrajando las bases del Estado y destruyendo las instituciones nacionales. Cada día que pasa nuevos fenómenos sociales y políticos emergen como respuesta a l atropello del sistema de castas y su visión asocial y anti social de la vida. El hombre común está girando hacia el apoyo de nuevas circunstancias que le permitan habilitar un mayor espacio de felicidad en sus aspiraciones.
La espectacular caída del sistema de gobierno norteamericano, el dramático derrumbe de la Union Europea, el ascenso irreversible de China, Rusia, Irán, Sudafrica, las alianzas multi sectoriales y multi partidarias en América Latina y El Caribe están impulsando el nuevo hombre que emerge como condición previa a las restricciones socio económicas y políticas de las sociedades. Ya no se trata de ideas socialistas o capitalistas sino de un nuevo ciudadano con mayor información, más interconectado con el mundo exterior, con mayores posibilidades de divulgación y capacidades múltiples de participación.
Las alianzas asiáticas y europeas, la re conquista de Siria de parte de los árabes y la profundización de la era del multilateralismo está despidiendo el mundo bipolar que se ejerció con mano de hierro. En República Dominicana avanzamos rápidamente hacia un nuevo modelo constitucional que aumenta los derechos de tercera y cuarta generación. En nuestro país todas las condiciones psicológicas y materiales están dadas para construir desde abajo, con las clases medias y los trabajadores nuevos movimientos sociales y colectivos revolucionarios que afiance la posibilidad de que desaparezcan los partidos políticos de pos guerra del gran capital oligárquico y multinacional.
Las revoluciones democráticas en el siglo 21 fortalecen la idea de que en cualquier momento , dadas las circunstancias inéditas que se nos presentan, en República Dominicana surjan representaciones culturales de carácter únicos. La historia del último medio siglo se ha encargado de negar las bondades del capitalismo neoliberal produciéndose una gran insatisfacción colectiva que no tenemos dudas desencadenará una serie de procesos históricos que darán la razón a la dialéctica de los pensadores que en su momento plantearon la aparición del hombre Nuevo. Así lo atestiguan los movimientos sociales y políticos del mundo que se está independizando. El capitalismo ha muerto.
