Análisis de los candidatos a Diputados Montecristi: Fernando Reyes
Por Daygorod Fabián Sánchez, el autor es educador y analista político
Luego de formarse el partido Fuerza del Pueblo (FP), tras la salida de Leonel Fernández del PLD, era evidente que este llevaría sus propios candidatos en todos los niveles a nivel nacional.
En el caso de Montecristi, en el nivel congresual de los diputados la Fuerza del Pueblo y aliados proponen a Fernando Reyes y Yoshira Castro.
El señor Reyes tiene un elevado historial político, fue funcionario de primera línea en los gobierno de Leonel Fernández y además es conocido por su solidaridad para con los demás.
Reyes tiene algunas ventajas y grandes retos por delante si desea ser diputado.
Su primera ventaja es que es conocido en la provincia, por lo que solo le tocaría posicionarse. Si no fuese así tendría que darse a conocer y luego posicionarse, pero no es el caso.
De igual forma fruto de su labor social y favores desde las posiciones que ha ocupado existe un amplio segmento que siente estar en deuda política con él y pretenden pagar con el voto.
Otro ventaja es que en las primarias los simpatizantes del Leonelismo emitieron el voto por Rafael Abel, ante la falta de exponentes de esa corriente en el nivel de los diputados. Ahora no es el caso pues el Leonelismo además de tener su propio partido tiene sus propios candidatos.
Para lograr ese cometido necesita que su compañera de boleta obtenga una buena votación. Refiero esto por el método de elección de los diputados. Recordemos que se eliminó el arrastre no el método D’Hunt.
Necesita formar equipos electorales en las más de 190 mesas que tiene Montecristi. Debe tener a mano un estudio estadístico serio donde vea a cabalidad sus fortalezas, debilidades y proyecciones.
Pero igualmente necesita tener en sus manos esos datos sobre sus adversarios para en base a eso estructurar su estrategia de campaña.
Su mayor reto es formar equipos y estructuras electorales propias en toda la provincia, esto es costoso y toma tiempo. Pero tiene la ventaja que se trabaja en dos direcciones: con el partido y con su propia gente.
