¿Cambio o Transición?

Oscar Cury
Las autoridades electas aglutinaron el sentir de la clase media bajo el cri de guerre del “cambio”. Las protestas, encabezadas por la Marcha Verde, capitalizaron el desencanto de un pais hastiado con el tsunami de corrupcion que amenzaba con destruir las conquistas sociales logradas luego de más de medio siglo, a raiz del estremecimiento de las cimientes del pais ocasionado por la revolucion de abril de 1965, gesta que luego forzo al presidente Balaguer a una apertura economica gradual y mas democratica que satisfaciera las demandas de las grandes mayorias, también luego de treinta años de un ferreo monopolio para beneficio de la familia Trujillo.
Surgio entonces una clase media industrial, desplazando los centros de acumulacion de capital de las grandes plantaciones en manos de sesenta terratenientes, hacia una burguesia urbana con aspiracion mercantil/industrial que hasta el momento se hallaba rezagada. Surge el modelo de sustitucion de importaciones y empresas dedicadas a la manufactura y diversos servicios en manos de la oligarquia y de una clase media urbana incipiente. No se pretende hacer un recuento historico, ya que seria llover sobre lo mojado.
A raiz del “cambio” reciente, surgen de nuevo las cabezas de esa burguesia que reclama el control absoluto y monopolico del proceso de la toma de decisiones gubernamentales. El pueblo esperaba un cambio- aunque sus protagonistas fueron poco explicitos en indicar en que consistiria dicho cambio. Hasta ahora solo se perfila un cambio de caras, un cambio paradigmatico y superficial a simple vista, ya que de fondo son los mismos actores; antes eran politicos convertidos en empresarios, ahora son empresarios convertidos a politicos. Ya el uno fracaso, y por lo que se percibe, aun no hubiesen empezado, pareceria que estos se abocan hacia el mismo destino. La politica es un arte, una ciencia que se basa en compromiso entre los distintos actores sociales que en conjunto han suscrito lo que llamamos el contrato social.
Porque se percibe un posible fracaso? Precisamente porque los integrantes de la cupula de “decision makers” representa a sólo el 1% de la poblacion, y carecen de concientizacion de los problemas apremiantes que confrontan al restante 99%. Seria ingenuo pretender que este gobierno se aboque hacia un cambio dramatico de un modelo economico alejado del neoliberalismo que nos agobia -que excluye a las grandes mayorias de una participacion justa en la distribucion de las riquezas generadas por el pais- a otro mas democratico y representativo. Una elite empresarial se encuentra generosamente representada en la cupula dirigencial del nuevo gobierno, con fichas estrategicamente posicionadas y con facil acceso al poder ejecutivo. No se vislumbra la mas minima intencion de un cambio participativo en la propiedad de los instrumentos generadores de riqueza ni en su usufructo, sino una concentracion aun mas marcada en beneficio de los pocos que ya la ostentan.
Por otro lado, permanece la interrogante, hoy convertida en sozobra penitente, sobre la consciencia nacional, sobre el destino de aquellos que depredaron recientemente nuestras arcas nacionales. Señales mixtas emanadas de los nuevos gobernantes indican que no habra persecucion a los autores de crimenes economicos contra el Estado. Sin embargo, aqui nadie ha exigido, ni sugerido una persecucion, sino mas bien el sometimiento ante la justicia de aquellos involucrados en actos dolosos contra el erario publico.
El pueblo se cuestiona si estas señales mixtas, confusas y difusas estan destinadas a calmar los nervios de los salientes, cuya finalidad seria el de evitar cualquier intento oficial de descarrilar lo que hasta el momento se vislumbra como una transicion de mando pacifica y ordenada; o si seria mas bien un intento para socavar las demandas de grupos opositores que demandan el fin a la impunidad.
Entran los cien dias de gracia que se concede a todo nuevo gobierno. Una tregua absurda y obsoleta dado el impacto de la velocidad de transmision de la informacion sobre el tiempo cognitivo de reaccion, de dias a pocas horas. Tres meses es una eternidad que se presta para componendas manipuladoras de la voluntad y paciencia de un pueblo encerrado en sus hogares a causa de la pandemia que le impide salir a ganarse su sustento. Una estrategia altamente riesgosa, con posibles consecuencias desestabilizadoras. Obvio que los ricos podran comodamente sobrellevar el encierro, y hasta los agraciados con empleos del gobierno, pero la gran mayoria del pais que vive de dia a dia no podra, arriesgandose un estallido social que desbordaria la capacidad de contención de las fuerzas del orden.
Las aspiraciones del pueblo que voto por el “cambio” se resume en dos palabras: No Impunidad. Si juegan politica con esta realidad, recurriendo a tacticas dilatorias en el sometimiento de los implicados, el pueblo estara en su pleno derecho a salir a protestar y hasta rescindir del contrato social que los une. No solo se reclama justicia, sino la devolucion inmediata de las riquezas malhabidas.
Esperemos que no cometan el grave error de embarcarse en maniobras juridicas abocadas a darle larga al asunto; el pais esta hastiado de tacticas dilatorias cuya unica intencion seria desactivar el fragor de las demandas populares.
Al mismo tiempo resulta ingenuo abrigar la expectativa de que una clase se traicione a si misma. Solo en la mente de un ignorante se anidaría semejante fantasia. Sin embargo, la punta de lanza de las protestas no fue el lumpen proletariado, personas ignorantes que jamas fueron punta de lanza de grandes cambios sociales en la historia, sino mas bien la clase media, los pequeños burgueses, intelectuales, comunicadores, estudiantes, sindicalistas y lideres comunitarios. Agregamos a esta ecuacion una oposicion militante que vera el surgimiento del descontento como un mandato historico para sumarse y asumir un rol protagónico en favor de un nuevo estadio dialectico.
Sobre aquellos actores que apadrinaron el cambio reside la responsabilidad de exigir un cambio real, ya que de otra manera su fracaso minaria no solo su credibilidad y cuestionaria sus reales intenciones, sino que asestaria un golpe mortal a su estructura y poder de convocatoria. Y surgirian nuevos liderazgos, porque como va el refran, “en rio revuelto, ganancia de pescadores”.
Por consiguiente, las autoridades electas vendrian a ser mas bien transitorias, ya que el verdadero cambio solo puede surgir del seno de los agraviados y luego de un estado de ingobernabilidad atizado por expectivas no realizadas. La duracion de esta transicion dependera no solo de factores internos, sino de la intensidad de los shocks externos que ya se vislumbran y que tendran un impacto directo en la gobernabilidad del pais.