Carlos Gabriel: carta publicada a un tránsfuga
Por Silvio Sánchez
Quizás no sea un erudito como tú, sabiondo y mostrador de habilidades para ganar afectos políticos y posiciones, yo mas que retorica he incorporado a mi vida al igual que miles de perredeistas y ciudadanos categoría de lealtad y dignidad.
Fíjate que la exigencia de lealtad es tema recurrente en todos los frentes de la política.
Las acusaciones de deslealtad en política conducen, a menudo, a olvido.
Cada brinco que tú ha hecho en la política, con uno y otro líder, con uno y otra posición me ha causado espesor, esta vez escucharte hablar y opinar contra el expresidente Danilo Medina y sus colaboradores, a quien tu serviste y elogiaste en el gobierno pasado me produce escalofríos, en las actuaciones y opiniones de cada ser vemos la condición humana.
La condición humana que refleja es de espanto, de mal más que de bien, de deslealtad, a veces pienso que hay seres humanos que se creen superiores, se auto titulan grandes, sabedores y preparado y en verdad es un reflejo de su inferioridad, de sus soledades, angustia y miedo.
Hermano, se hace bien cuando se desarrollan las potencialidades humanas, tales como el amor y la razón.
Y tú no esta actuando ni desarrollando con tu comportamiento político y tus opiniones ni el amor, ni la razón.
Viendo las andanadas de criticas que ha generado tus últimas actuaciones en la política, tu salida del PRD, y tus opiniones recientes sobre el expresidente Danilo Medina, en verdad el apego a cualquier precio al Poder, los gobiernos, tienen su precio de descredito.
Los cambios continuos de dirigentes en la política, la deslealtad, traiciones es un juego peligroso, develan un juego a lo personal, no a los intereses del país ni mucho menos a los intereses del partido que en el momento dice representar.
Es verdad que la razón de ser de los partidos políticos es gobernar. Y para alcanzar el Gobierno siempre se está dispuestos a tomar el atajo que le suba más rápidamente, pero el dirigente tiene que tener coherencia y deber lealtad al partido, al líder y a uno mismo.
A veces es mejor jugar la carta de la dignidad.
Observa como anda en las redes sociales pataleta acusándote de indigno, desleal, para zafarse de esa tendrá que convertirte en brujo, porque la ciudadanía no es idiota, te ha quemado en el juego político.
Silvio Sánchez
