El país y su marca
La grave crisis de reputación, (imagen, credibilidad o buen nombre) que afectó a la República Dominicana y específicamente al sector turístico durante gran parte del año pasado; inicialmente a partir de unas irresponsables denuncias y posteriormente por los extraños fallecimientos de varios turistas en complejos hoteleros del país, hizo sonar las alarmas y puso en evidencia nuestro retraso en definir para diseñar, consensuar y finalmente socializar una Estrategia Marca País (EMP). Si don Bécquer, Gustavo Adolfo, decía a la amada: “poesía eres tú”, la marca país “somos todos”, y es todo lo que nos caracteriza o debería.
Marca país, por ejemplo, es el dulce de leche con coco tierno de Paya, (gastronomía) pero también es la seguridad ciudadana a la que aspiramos; la marca país son todas nuestras expresiones culturales, nuestras playas y su sol, nuestra vocación para la amistad, lo “atenciosa” que es nuestra gente. Pero también es marca país aspiracional (que se aspira) la fortaleza institucional y la fuerte y consolidada democracia que aún no tenemos. La marca país es el alma de la nación desnuda o arregladita “como para ir de boda”, según el caso y la ocasión.
Dentro de ese “todo”, sobresale su ancla mayor: el turismo. Muy ágrafo, monosilábico o desentendido tiene que ser un ciudadano para ignorar o negar la importancia primera del turismo en la generación de riquezas, divisas, empleos, mercados, en la vida del país, o sea. (Hasta para inspirar el santo fornicio es importante el turismo, pues lo que una mujer no te regala al morir una tarde, frente al mar de Las Terrenas, o en las arenas de Salinas, no te lo entregará ya ni en los perfumados jardines del Edén).
Es por todas estas cosas, que uno celebra como un liceísta que venciera a las Águilas en pleno estadio Cibao, que luego de varios años de duro trabajo en fructífera alianza público-privada que con vocación de servicio, eficiencia y entrega coordinó la economista Tamara Vásquez desde CEI-RD, esta noche el presidente Luis Abinader encabece la presentación en sociedad de la Estrategia Marca País (EMP) que habrá de identificarnos ante el mundo.
Gracias a Séneca, el de Córdoba, sabemos que al barco sin destino, ningún viento le es favorable. Por suerte, ya tenemos nuestra marca país que es nuestro barco, nuestro destino, nuestra mejor cara, “lo mejor de cada casa”.
¡Bienvenida!
