En COVID-19: El pacto social, político, económico y medio ambiental requiere un nuevo orden constitucional.
En COVID-19: El pacto social, político, económico y medio ambiental requiere un nuevo orden constitucional.
Por Juan Carlos Espinal.
Durante los años ochenta y noventa una ola privatizadora sepultó los residuos de CORDE, abarcando a varias empresas estatales. Dicha ola tuvo una repercusión limitada en la sociedad Dominicana.
Mientras que los partidos políticos tradicionales y las ONGs iban ganando fuerza y llegaban al poder de la mano del sector financiero, los trabajadores y las clases medias iban deteriorándose de forma simultanea.
El neoliberalismo fue el sustituto de la constitución. La oposición estimuló las tendencias del bipartidismo presidencialista obstaculizando la participación. Los grupos económicos establecidos desempeñaron papeles de oposición a Balaguer intentando acabar con el régimen autoritario para derrocar al neotrujillismo.
Los movimientos de sociedad civil influían en la política sin ser controlados por los gobiernos. El financiamiento de USAID a las ONGs continuó dominando la oposicion a los gobiernos.
La izquierda liberal y los comunistas habían quedado desacreditados después de ser plenamente socavado por los servicios secretos de los 12 años. La oposición liberal había existido en las mentes de los hombres de empresa, un reducido número de intelectuales y otras personas con raíces o conexiones con Washington.
El fracaso generalizado de la burguesia nacional ha sido un fenómeno continuo y repetido desde Buenaventura Baez y Lilis. La democracia liberal también tiene sus fuentes, cultura en los inhóspitos conceptos de los liberales asimilados.
Las tendencias autoritarias de pos guerra se adelantaron con el golpe de estado en 1963 difundiendo en sus escuelas controladas por el estado neotrujillista la educación religiosa, que a menudo pasaba a estar dominada por maestros católicos e incrementaron su apoyo a la religión y a las instituciones universitarias pos Trujillo.
El resurgimiento del fascismo ideológico y politico forma parte aún del atractivo de los movimientos sociales que reafirman el carácter colonial del estado dominicano. En el plano más general, esto significa afirmar el carácter religioso del estado y la sociedad.
En los años 90s y 2000s los líderes políticos tradicionales se apresuraron a identificar su identidad cultural convirtiéndose al neoliberalismo. Entre 1966-1996 los gobiernos tomaron nota de los conceptos y prácticas legales religiosas incorporando esos grupos económicos al presupuesto.
La tasas de crecimiento de la población, la migración desde el campo a la ciudad y el aumento demográfico de la extrema pobreza confirmaba la educación secundaria de la sociedad en su conjunto. La gente de mayor edad era en su mayoría rural y su movilizacion social del tamaño de su inmovilzacion.
Entre 1960-1980, los jóvenes eran los protagonistas de las protestas, la inestabilidad, las reformas y las revoluciones. Históricamente, la existencia de un gran número de jóvenes ha tendido a coincidir con tales movimientos.
Entre 1980-2000, el crecimiento demográfico significó el acceso político de los grupos transnacionales al estado. Mientras la Juventud de entre 1960-1980 era reprimida en las calles los grupos económicos fundaba nuevas herramientas políticas entre 1980-2000 con notable éxito.
CONEP, ANJE, FINJUS, Participación Ciudadana y Transparencia Internacional proporcionaron la proyección mediática necesaria en coincidencia con la expansión del sistema financiero y los movimientos políticos como MODERNO y otros.
El índice de crecimiento económico se expandió al tiempo que el desarrollo económico se estancó. Ello desembocó en la división política del PRSC y más tarde del PRD. El surgimiento de la nueva generación pos Trujillo tranquilizó al Departamento de estado de Estados Unidos siempre preocupados por las aduanas.
Durante las décadas posteriores, el crecimiento económico tendría efectos profundamente desestabilizadores en el orden social, político y económico. El desarrollo de República Dominicana provocó el ensanchamiento de las brechas desplazando los beneficios de los trabajadores.
Mientras el crecimiento económico continuaba en alta y emergía un modelo económico parasitario el crecimiento demográfico hacia colapsar los índices de desarrollo sostenible. La gente joven con estudios universitarios no lo pensó dos veces y abandonó el país continuando la fuga de cerebros que los planificadores trujillistas habían establecido.
Por consiguiente, las décadas venideras veran el continuo resurgimiento de un nuevo pacto social, económico y una cultura política que tenderá hacia el sentido común. Es concebible que surjan nuevos movimientos sociales progresistas ante el atraso económico y la insuficiencia de las elites políticas.
Las sociedades divididas afrontan problemas particulares a la hora de mantener su unidad. La división del PRM y del PLD es en gran medida la manifestación de violencia desde el poder contra la sociedad.
En COVID-19, la colectividad de la cultura democrática se manifestará por encima del unilateralismo de las elites desmovilizadas en apoyo del ciudadano. El consenso oligarca será sustituido por la movilizacion social hasta la construcción del universalismo constitucional en un mundo pos pandémico que anuncia el triunfo de la diversidad.
Observatorio REDSOCIALCODI
