Es momento de que Tito Bejaran pruebe nueva vez su liderazgo

La salida de Leonel Fernández del PLD ha generado una tercera dimensión política. Ha construido un nuevo escenario, de serias dificultades, tanto para la oposición como para el oficialismo.
Ahora cada provincia tendrá su propio mundo de óbices. Su propia calamidad.
Es innegable el liderazgo de Leonel Fernández. Tiene gente y mucha. Pero muchos de los de Fernández, por no decir la gran mayoría están descontentos con el PLD, no con todos los dirigentes del PLD.
Esto provoca que en muchos casos dirigentes de la ahora denominada la Fuerza del Pueblo, con la cual me identifico, puede que emitan el sufragio por candidatos del PLD, pero no por Gonzalo Castillo.
Igualmente hay muchos que aunque se quedaron en el PLD, están en estado de descontento, y ante la más mínima corriente política que los arrastre se irían del partido oficial.
Precisamente en este momento es que los liderazgos serán probados, al pasar por el fuego político.
Se verificará según la capacidad de cohesión de los grupos. El gobierno tiene una desventaja, pues todo el que se queda exige empleos.
Más allá de eso, los presidente provinciales, municipales, de intermedios y de base, están en la obligación de aunar esfuerzos para mantener la unidad partidaria (del PLD) que de por sí ya se rompió.
En ese orden ésta oportunidad es propicia para que Miguel Alejandro Bejaran muestre nueva vez su liderazgo, del cual nunca he tenido dudas.
