El latino siempre ha interpretado que los hijos tienen compromisos con los padres. Sin dudas, esta convicción denota una procreación interesada.

El ser humano siempre ha sido víctima de la peor pandemia de la historia humana: la dependencia emocional. Es por esto, que las percepciones y opiniones siempre van a maltratar al hijo que no responde de igual forma a la responsabilidad que todo padre debe enfrentar con sus vástagos.

Los hijos vienen por decisión del padre, no por decisión del hijo mismo. El amor no puede ser evaluado como aquella frase: 《No es como se comienza, es como se termina》. El día a día dura más tiempo y trae consigo más realidades que el momento final de vida.

El hecho de que un padre haya dado respuesta a sus responsabilidades como progenitor, no sirve, ni debería servir, como factura pendiente de pago.

La realidad de cada quién, las emociones vividas, el amor otorgado y las intríngulis familiar, son de cada familia. Opinar en ese sentido, siempre será especulación. Por lo regular, ese que pondera el sentimiento y accionar ajeno, olvida que la vida no es permanentemente color rosa.

El que pueda leer esto en el presente o en el futuro, le pido: si en el mañana llego en vida a una situación limitada donde vaya a robarle un segundo de su tiempo, métame en un asilo, y no complique su vida.

Kovalski Hurst I.

Por El Municipalista

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