Haz dinero, luego ocúpate de la moral
Por Rafael Grullón
Una vez dos estadounidenses decidieron fundar una empresa, pero desconocían a qué se dedicaría la misma. En busca del objetivo se lanzaron a recorrer todo el territorio de Estados Unidos. Cuando terminaron ya sabía el tipo de empresa que iban a instalar.
Eran emprendedores, carecían de grandes capitales, y se instalaron en la misma casa donde vivían, bajo una condición, que al levantarse para pasar al lugar del trabajo de cuarto a otro debían vestirse con saco y corbata. La historia del emprendedurismo estadounidense es abundante en hazañas empresariales, que ejemplariza hoy los gigantes del Internet, que nacieron en los garajes de las casas de los fundadores, creando una época del capitalismo en que ya no se necesitaban 100 años para enriquecerse.
Cuando los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, dieron con el motor de búsqueda se dirigieron a hacerle una prueba a un inversionista, quien inmediatamente le giró un cheque de 50 mil dólares. Los muchachos reaccionaron ante el empresario de que no podían cambiar ese cheque, y él le contestó: «Formen una empresa y depositen el cheque». Así lo hicieron.
Google cuenta ahora con una diversidad de productos comerciales, pero en los inicios solo contaban con el motor de búsqueda, que almacenó los contenidos que había creado la humanidad, venciendo el derecho de autoría.
Al darse cuenta el Poder que habían creado con la apropiación de los conocimientos de la humanidad, se preguntaron ¿y ahora qué hacemos?, y uno del grupo contestó: «No ser dañino» Ahora son los que velan por el Derecho de Autor, pero sin darse cuenta llegaron a una máxima de los estadounidenses: «Haz dinero, luego preocúpate por la moral», que es lo que debe hacer la clase política dominicana a partir de ahora, marchar hacia la institucionalidad.
