La lucha anticorrupción en vez de fortalecer debilita al gobierno y Luis Abinader. ¿Por qué?
Por Fernando Peña
Sin el liderazgo político, sin la vigilancia permanente de todos no es posible la viabilidad de la lucha anticorrupción, debe y tiene que ser de manera integrar, como llanero solitario, independientemente de la voluntad y deseos del presidente la erosión a su popularidad irá en declive.
Es cierto que la corrupción destruye la democracia, acarrea hambre y miseria al pueblo, pero es sistémica y para hacer creíble la lucha contra la corrupción se requiere de acciones ejemplarizadoras, sin exclusión, y que haya una alianza político social.
La lucha anticorrupción debe perseguir fortalecer el liderazgo político y privado, no destruirlo, o sea, construir una voluntad política.
La debilidad partidaria del presidente Luis Abinader no es verdad que será sustituida por su alianza con sectores de la sociedad civil y empresarios ni por su bandera anticorrupción, pensando de manera equivocada que así lograría el favor de los ciudadanos y los actores políticos.
Una verdadera locura pensar que así va a lograr control institucional y administrativo del Poder, a menos que no implante un régimen de fuerza, autoritario.
Lo que está es creando desconfianza a todos los niveles, dentro de su partido PRM, sus colaboradores, la sociedad, los partidos, su liderazgo y el sector de la producción nacional.
Agréguele a ello que la situación económica y social cada día se complica más y más por factores interno y externo, teniendo serias limitaciones el gobierno para satisfacer las demandas de los ciudadanos y los diferentes sectores nacionales.
Desmembrar solo un sector político nacional desplazado del Poder, del gobierno, abanderándose en la lucha anticorrupción, aunque sean ciertos los hechos denunciados les quita credibilidad, porque es selectivo y se torna político.
Pero, además llevarse de paro a los pocos dirigentes de su partido que ha nombrado en el gobierno por denuncias de corrupción en la prensa, someterlo e incluso apresarlo, degradarlo le va debilitando aun mas al presidente Luis Abinader.
Se desconocen cuales son los mecanismos de acciones preventivas, cual es el seguimiento de aéreas vulnerables a la corrupción, cual es la política preventiva y el plan de acción elaborado para hacer efectivo la política anticorrupción.
Algún dirigente, líder, político, partido, sector factico conoce de ello.
No, lo único que se conoce es la participación de la llamada sociedad civil en las denuncias y la entrega del gobierno a ellos.
Fíjense que ese tema no se ha puesto en agenda en el llamado dialogo nacional con partidos, lideres y sociedad.
La persecución, apresamiento, destitución de funcionarios de gobierno no es nada nuevo, siempre se ha hecho sin llevar a ningún resultado porque ha estado siempre sujeto al interés político del gobierno de turno. Y siempre es selectiva y excluyente. Ahora no está marcando diferencia.
