La mala comunicación y prensa del Gobierno del Cambio, puede hacerle fracasar
Por Fernando Peña
Claro que sí, una mala comunicación puede tumbar a un gobierno.
Estos han sido años de grandes cambios en la escena mediática, comunicacional y su relación con lo político, los gobiernos.
En América Latina, como en el resto del mundo, ha tenido lugar un proceso, en el cual la política, y en particular los gobiernos, son narrados desde el discurso autónomo del periodismo, el cual, con su pretensión de representar a la opinión pública, se ha vuelto dominante en la arena de los medios masivos.
La identificación con el ciudadano y con un “interés general”, la desafección partidista, la decreciente deferencia ante la “clase política”, el rol vigilante, la personalización son elementos resaltantes.
Aquí, por múltiples razones el periodismo se subordinó a la politización.
Estamos en una sociedad en donde política, intereses económico-empresariales, medios y prensa constituyen campos con ninguna diferenciación.
La independencia de la gran prensa y los llamados líderes de opinión no existe, ha quedado demostrado e ilustrado en este tramo político electoral recién finalizado y con el nuevo gobierno del cambio, donde sus voceros principales ocupan posiciones gubernamentales o reciben sumas millonarias de publicidad.
Enarbolaron entonces las demandas de cambio y se erigieron en “defensores del pueblo” .
Abrazaron las denuncias persistentes contra el pasado gobierno y la corrupción de la clase política danilista peledeista, así el poder mediático tuvo un rol importante en la gestación del clima de “insatisfacción contra el expresidente Danilo Medina, su gobierno que, eventualmente, condujo a la elección de Luis Abinader” .
La vocera o directora de Comunicación y prensa del gobierno del cambio y del presidente Luis Abinader fue una de las activista y representante de esa corriente.
Esa ha sido la principal debilidad del gobierno, porque tiene una representante de prensa y comunicación, con todos los poderes de colocación de publicidad y manejo mediático sin comunicación con la base de los medios, periodistas y comunicadores.
No existe un plan real de comunicación política desde el gobierno.
Aquí no existe un proceso lineal de un periodismo profesional independiente, la comunicación y el periodismo se han transformado en expresión política.
Y resulta que la política, como en la economía, como en la calle, el deseo de seguridad, de bienestar es el gran deseo.
Entonces, más en medio de la crisis y para enfrentar la crisis el gobierno, el presidente Luis Abinader tiene que darle seguridad y bienestar, y eso es precisamente lo que menos le está dando, ni a sus comunicadores militantes ni a la prensa alternativas, redes sócales y comunicación digital.
El bienestar y la seguridad se ha ido para los grandes medios, la gran prensa y los llamados líderes de opinión.
Tenemos una política comunicacional y prensa del gobierno, si es que la hay, excluyente.
El primer objetivo de la comunicación de liderazgo en momentos de crisis es ofrecer seguridad.
Hemos venido observando, y constituye un caso de debilidad, que desde el gobierno se maneja la prensa y comunicación de manera personal, caprichosa, de amiguismo y con dejo de politización.
Es una gran deficiencias en los mecanismos de comunicación del gobierno del cambio y más aún deja sin efecto toda estrategia, haciendo fracasar el “ ESFUERZO”, del presiente Luis Abinader.
En otra entrega prometo valorar con pruebas y datos, cifras y hechos lo que hacen y sobre todo lo que no hacen en prensa y comunicación del gobierno del cambio.
Sirvan estas reflexiones como aporte a la evaluación del primer año de gobierno de Luis Abinader y su gobierno, merecedor de mejor suerte o mejor elección de sus colaboradores gubernamentales.
