Leonel Fernández perdió el norte, en guerra contra el PLD, contra el gobierno y el presidente Danilo
Por Fernando Peña
Muchos analistas políticos piensan que Leonel Fernández arregla su despedida del PLD.
Y que se va, sobre todo, no por contradicciones políticas e ideológicas, sino por haber perdido el control de la cúpula del PLD y su aspiración de ser elegido nueva vez candidato presidencial después de haber sido presidente de la república en tres ocasiones.
De un tiempo a esta parte, Leonel Fernández, perdió el norte. Sus desvaríos se iniciaron con la conmoción sufrida al ver desarrollarse un movimiento a favor de la reelección de Danilo Medina. Y se agravo al desistir Danilo Medina de ese objetivo y presentar a un imberbe político como su contendor interno y en menos de un mes, Gonzalo Castillo, ganarle las primarias de su partido, aunque con poquísimo margen, pero derrota demasiada significativa para el líder, el tres veces presidente Leonel Fernández.
Al final ha desarrollado una descabellada estrategia de acusación de corrupción electoral, fraude a sus propios compañeros de partido y al gobierno y al presidente Danilo Medina.
Es como si comenzara a padecer alucinaciones, pesadilla recurrente. Un monstruo que venía, espada en ristre, a cargarse la Constitución y estropearlo todo.
A nada de lo que ha hecho y viene haciendo Leonel Fernández se le encuentra una explicación racional.
Porque, en términos de análisis político o de estrategia partidista, tampoco se entiende.
Al perder la hegemonía en el PLD, prefiere dividirlo y al parecer resucitar a un candidato de oposición, antes que al de su propio partido.
Es como si se viera moribundo y apuntala su poder, al contrario, al enemigo.
Como líder no se reinventa en su partido, no asume liderazgo, no asume la regeneración de la vida pública, blanquear y abrazarse a los deseos de la militancia del PLD, de los votantes.
Después de lo dicho por la JCE, las universidades, líderes de opinión, etc., es como ponerse el traje de mentiroso, pasarle por encima a los deseos de sus votantes y provocar la ruptura de su partido.
La elección de Leonel Fernández es una opción, nefastas para los ciudadanos, para su partido PLD, es una manera de suicidarse a plazos.
Una disyuntiva que solo se entiende de un líder que ha perdido el norte.
El autor es periodista
