Los talibanes y el error de hospedar a Osama Bin Laden

Redacción Internacional.- Hospedar al líder Al Qaeda, Osama Bin Laden, y permitirle planear desde suelo afgano los atentados del 11-S fue un error que los talibanes pagaron con la pérdida del poder y que han madurado durante dos décadas.

«Bin Laden nos ha supuesto un fuerte dolor de cabeza», admitía.

Una década después los talibanes han recuperado el gobierno y han querido dar a entender a la comunidad internacional que han aprendido la lección de hace veinte años; aseguran que no buscan enemigos y pretenden mantener «buenas relaciones con todo el mundo».

A diferencia de otros grupos islamistas como la propia Al Qaeda y el Estado Islámico, los talibanes no han atentado en Occidente.

Pero su ideología sigue vertebrada por la yihad, que exige llevar la guerra santa allá donde se encuentre el infiel.

Y en el territorio bajo su control la sharía o ley islámica somete al creyente a un severo, si no brutal, código de conducta.

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«Si los talibanes no hubieran apoyado a Bin Laden no hubieran sido detectados por el radar global», subraya el analista Uday Bashkar, director de la Sociedad de Estudios Políticos, think tank especializado en asuntos de seguridad en el Sur de Asia.

El experto considera que han aprendido del precio que pagaron 2001, pero solo desde el punto de vista del pragmatismo político.

«Ahora utilizan mucho mejor la tecnología, la comunicación y la diplomacia, sobre todo en su trato con EEUU», asevera.

Bashkar advierte, no obstante, de que su ideología «es la misma».

Prevé que su nueva llegada al poder va a tener un fuerte impacto no solo en la región del Sur de Asia, al que Afganistán pertenece; también en Oriente Medio y Asia Central, con las que el país comparte fronteras y donde hay en juego intereses cruciales.