OPNIÓN: SALUD MENTAL EN TIEMPO DE COVID-19.
La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social. Siendo el bienestar mental fundamental en el desarrollo integral de las personas, para incorporarse al sistema productivo y aportar al crecimiento colectivo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la salud mental, “como el estado de bienestar que permite a los individuos realizar sus habilidades, afrontar el estrés normal de la vida, trabajar de manera productiva y fructífera, y hacer una contribución significativa a sus comunidades”.
La salud mental es una de las dimensiones de la salud integral, menos atendida por los sistemas de salud, no obstante antes de la pandemia del COVID-19, había en el mundo casi 1000 millones de personas con algún trastorno mental. Además 50 millones de personas padecen demencia, 250 millones sufren algún trastorno relacionado con el consumo de alcohol o drogas y alrededor de 1 millón de personas se suicidan cada año.
Más del 25 % de la población mundial padecerá algún trastorno mental y de la conducta a lo largo de su vida. El 50 % de los trastornos mentales comienzan a la edad de 14 años. Mas del 75 % de los enfermos mentales no reciben atención de los servicios de salad. Su promedio de vida es de 10-20 años menos que la población general.
La Pandemia de SARS CoV-2, que afecta a la humanidad, aumenta el nivel de vulnerabilidad de la salud mental de la población. Estudios realizados en situaciones de epidemias, han documentado que hasta el 80 % de las personas presentan sentimientos de temor, soledad, tristeza, irritabilidad, angustia, pánico, conducta suicida, consumo de alcohol y drogas.
La ansiedad manifiesta en muchas personas, hace que acudan con frecuencia a los servicios de salud para descartar la enfermedad, lo cual de por si aumenta la demanda y recarga a los trabajadores de la salud. También se lavan las manos de forma compulsiva y se aíslan de su entorno social.
Los síntomas de la depresión como: desesperanza, pesimismo, culpa, inutilidad, tristeza, fatiga, trastorno del sueño, están presentes en aproximadamente en un 30 % de la población.
Estudios realizados en diferentes países: China, Estados Unidos, España, Dinamarca, Italia, Irán y otros, muestran tasas altas de síntomas como Ansiedad 6-51 %, depresión 15-48 %, trastorno de estrés postraumático 7-45 %.
La actual pandemia expone a un riesgo mayor a los pacientes con enfermedades mentales o neurológicas, ya que la adversidad es un factor de riesgo en salud mental.
El personal de salud que trabaja en la primera línea de diagnostico, tratamiento y atención de pacientes con COVID-19, presentan ansiedad en un 44.6 %, síntomas depresivos en un 50.4%, insomnio un 34 %, reacción al estrés 71.5%. Además entre un 20% y un 49 % de los profesionales de la salud, son objeto de estigma social relacionado con su trabajo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), señalo que durante la pandemia el 47 % de los trabajadores de la salud en Canadá ha tenido necesidad de apoyo psicológico, en China el 50 % reporto Depresión, en Pakistán el 42 % reporto angustia psicológica leve.
En Italia y España, el 77% de los niños tiene dificultad para concentrarse, el 39 % se torna irritable, el 38 % nervioso, 31 % sentimientos de soledad, en Estados Unidos el 45 % de la población ha sufrido angustia.
Las autoridades de salud deben promover, proteger y cuidar la salud mental de la población, identificar los grupo de alto riesgo dentro de ellos los trabajadores de la salud, garantizar la disponibilidad de servicios integrando equipos multidisciplinados que incluya psiquiatras, psicólogos, enfermeras psiquiatritas y trabajadores comunitarios de salud mental.
