REFLEXIONES EN EL CAMBIO #70 Abinader: enfrentando  simultaneidad de los problemas públicos

Por José Francisco Peña Guaba

Este artículo, es una reflexión que elaboré dentro de mi visión ciudadana no partidista y la haré provista de la mayor buena fe y con el único interés de presentar las cosas al margen de banderías electorales, alejado de un juicio parcializado, pero sobre todo analizando en positivo, porque a los presidentes o se les critica acremente o se les adula en interés lisonjero, la más de las veces el interesado en lograr la atención presidencial.

 

Lo primero que diré, siendo lo más sincero posible, es que siempre tuve dudas de la capacidad y la experiencia del presidente Luis Abinader, para dirigir los destinos nacionales, pese a que colaboré con él en múltiples ocasiones, por tres significativas razones: 1- por su padre, mi buen amigo don José Rafael Abinader, a quien tengo siempre en alta estima, y digo tengo porque mi afecto por él no se ha extinguido con su desaparición física y espero pronto hacer un artículo para que la gente conozca el excelente ciudadano y hombre de bien que fue este queridísimo amigo nuestro; 2-porque mi hermano Tony, fue el armador principal desde sus inicios de su equipo de campaña y “nos daba Luis 24 horas al día a su familia, compañeros y amigos” y cuando hubo diferencias en algún momento entre ellos, el hoy presidente me tuvo como su intermediario para lo que fue el  reencuentro necesario de esa hermandad; y 3-Luis, es un amigo que se deja querer, pese a su proverbial formalidad de hombre joven con carácter de viejo.

 

A pesar de mis dudas en su momento he de reconocer hoy, que él tenía un conocimiento cabal de la situación electoral y sobre todo una confianza en la victoria de su proyecto, era tal su entusiasmo y fe que algunas veces pensaba sobre él “no será demasiado optimista”, pero, Luis, nunca dudó de la factibilidad de su plan, aunque otros lo vimos mucho después, como en mi caso, cuando llegó la confrontación fratricida entre el danilísmo y el leonelísmo, ahí me convencí de la pertinencia de su aspiración a la presidencia de la República.

 

No voy a negar que los sentimientos cieguen a la gente y mucho más en la apasionada actividad política, en el caso de quién esto escribe, no voy a desmentir mi profundo afecto y hermandad con Leonel Fernández, producto de una dilatada amistad de 30 años y de una lealtad recíproca.

 

Ahora, hay cosas que se ven, que no se necesita espejuelos para otear el horizonte y que terminan por convencer de las condiciones excepcionales de los demás, los político tradicionales no somos muy llamados a aceptar los cambios súbitos, ni asentir nuestras equivocaciones, producto del análisis del contexto de las nuevas realidades del mundo de hoy. Es por ello que tengo que reconocer que los dominicanos tenemos un buen presidente y digo así, porque tiene las mejores intenciones, no tiene maldad alguna, es sumamente conciliador y más que nada le veo a Luis ¡pasión por su país!

 

Después, de una gentil llamada que recibí hace pocos días del presidente Abinader, a través de mi intermediación en mi calidad de Secretario General del Foro Permanente de Partidos Políticos de la República Dominicana (FOPPPREDOM) invité a todos los partidos políticos para una reunión en el Palacio Nacional con el Gabinete de Salud, con el fin de informar las acciones que realiza el Gobierno en el área sanitaria para enfrentar al Covid-19. Hablamos por varios minutos sobre la crisis que nos abate y escuché con la vehemencia con que asumía el reto de sacar al país lo más rápidamente posible de esta sindemia, que es la combinación de analizar el virus desde un enfoque biológico y social, porque esta es la suma de la pandemia más los problemas de inequidad social (pobreza, desempleo, desnutrición, hacinamiento, entre otros) que hace que los efectos de este virus sean aún más crónicos.

 

No sé si asimilar como un contratiempo, desafío u oportunidad la simultaneidad de los problemas públicos que le ha tocado al Gobierno del cambio que encabeza el presidente Abinader, lo que sí sé es que con entereza y dedicación total el mandatario está trabajando sin descanso arriesga  su salud para resolver los agobiantes problemas que tenemos.

 

Luis, no solo está dándole la cara a las situaciones que están a escala planetaria como lo del coronavirus y sus secuelas, también tiene este esforzado presidente que lidiar con los problemas vernáculos que detallaremos en este “decálogo de problema públicos externos e internos”:

 

  1. El principal problema es el sanitario, ya que todavía no se ve luz para la inmunización total de la población ante un virus atípico y traicionero, cuyas variantes y cepas producto de las mutaciones del mismo se han convertido en un gravísimo problema de salud pública. La vacunación, los servicios hospitalarios a los contagiados y el seguimiento para evitar y detectar potenciales focos de transmisión y realizar inversiones cuantiosas en el sector para garantizar una asistencia médica inmediata a la población, se convierte en un juego de estrategias donde día a día hay que ir ganándole  la guerra a tan mortal virus.

 

  1. El grave problema social que nos está dejando la pandemia como: las pérdidas educativas asociadas con el cierre de las escuelas, perdidas masivas del empleo, el largo aislamiento social que ha creado incertidumbre en el futuro y ha dejado a las personas ansiosas y muchas con importantes daños psicológicos por el duradero encierro, aumento de los niveles de inseguridad pública y de la violencia intrafamiliar, e igualmente un incremento a las adicciones al alcohol, tabaco y drogas.

 

  1. La dificilísima situación económica, que es la peor que ha experimentado la región Latinoamericana en los últimos 70 años, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), tienen en una difícil coyuntura a los países pobres como el nuestro, que están compelidos a un aumento exponencial de sus deudas externa y en el caso nuestro a una obligada reforma fiscal que le garantice los recursos para cubrir el presupuesto y el aumento significativo de la inversión en los programas asistenciales; así como en el sector salud, ese es un gran desafío, porque la búsqueda de mantener la estabilidad macroeconómica y de la tasa cambiaria, más la necesidad de cubrir los déficits presupuestarios pueden crear gravosas tensiones sociales.

 

  1. Para colmo de males, como me explicaba el presidente en nuestra conversación telefónica, en vez de que la pandemia produjese, como se esperaba, una deflación, ha sido todo lo contrario una constante inflación y que por varias razones ha devenido en un aumento de precios de manera sostenida de casi todos los “ conmodities”(materias primas ) a nivel internacional, sobre todo las agrícolas , que hacen estragos en los magros presupuesto familiares, que han hecho aumentar, según economistas en más de un 40%, en un año la mayoría de los productos de la canasta básica. Es sin duda este un quebradero de cabeza, porque de seguir aumentando los alimentos el contagio no solamente lo será el virus sino el hambre en nuestros barrios

 

  1. Como si no fuera suficiente, tenemos una situación explosiva al lado, con nuestros vecinos de Haití, primero por la inconsulta construcción de un canal en el río divisorio conocido como el Masacre, que se encuentra entre las dos naciones, ahora se suma el magnicidio del presidente Jovenel Moïse, lo que dispara todas las alarmas en nuestra nación; porque la dificilísima situación haitiana puede crearnos problemas de todo tipo (inseguridad, migración y baja en los intercambios comerciales).

 

  1. La lucha contra la corrupción administrativa no solo es la principal promesa del gobierno del cambio, sino que es la principal demanda social de nuestra ciudadanía digital, que no le da tregua ni al gobierno ni al Ministerio Público, instándolos a perseguir los casos de corrupción, sobre todo de la anterior gestión pero, que ha tocado también a funcionarios de esta administración, algunos de estos por la conexidades económicas con funcionarios del anterior gobierno, no obstante cumplir en llevar total transparencia puede crear problemas políticos, porque una parte de la población piense que dichas acciones tienen un corte meramente electoralista con el fin de afectar a los hoy opositores.

 

  1. Las redes sociales otrora aliada de la oposición y de Luis Abinader, que generó el cambio es hoy un “dolor de cabeza para el gobierno” por las denuncias permanentes, las alegres y muchas de ellas engañosas noticias, también por la manifiesta proclividad al escándalo y sobre todo por la proliferación de miles de cuentas anónimas que buscan solo desprestigiar y hacer delaciones de cuanto hacen los actuales funcionarios, cosa esta que mantiene “en nervios la gestión”, porque no se sabe con qué vienen cada día los frustrados demandantes virtuales.

 

  1. La inexperiencia de los funcionarios es otro problema importante, porque “gobernar solo se aprende gobernando”, porque no existe un manual o guía para manejar crisis, como la que tenemos y la última vez que el actual funcionarato público tuvo alguna posición pública fue hace 20 años en el Gobierno del expresidente Hipólito Mejía, y estos se han encontrado con una estructura estatal inmensa pero, los que nunca tuvieron cargos públicos alguno “están haciendo un aprendizaje intensivo,que no evita que cometan yerros”.

 

  1. La llegada de Abinader a la mansión de Gazcue, es la combinación de múltiples factores y apoyos, sobre todo de sectores muy disímiles (ciudadanía, alianza político- partidaria, oligarquía, la Iglesia, sociedad civil y una impetuosa juventud que demanda cambios estructurales), lo que tiene al presidente en una situación de presión constante, porque quiere complacerlos a todos y eso se está haciendo siendo muy difícil, ya que los fines e intereses son totalmente asimétricos, porque todos desean que le cumplan sus particulares aspiraciones y no es nada fácil unir el bien común de una gran parte de los que les apoyaron, con las seguridades económicas que demanda la insaciable oligarquía.

 

  1. Pero, sí hay un problema que “a cualquiera lo pone loco” es la querella permanente e indisciplina de su propio partido, el PRM, que es el mismo PRD de siempre pero, con nuevas siglas, le es muy difícil al gobierno controlar el potro brioso de la dirigencia y militancia perremeísta, que exige con justa razón de su participación en el tren estatal pero, se ve atisbo de la conformación de un PRM opositor que está detrás de las miles de denuncias, de críticas y campañas contra sus propios compañeros funcionarios, nada se parece más la actual situación del PRM a la que vivió en el PRD desde 1978 al 1986, huelga saber cómo terminaron dichas gestiones y sus presidentes.

Lo más insensato le expresé al presidente Abinader, es que la clase política lo deje solo, creyéndose beneficiario los que están en una línea de oposición radical de rédito electoral por el normal disgusto que se produce en una parte de la población, es por eso que desde el FOPPPREDOM, abogó para que el sistema de partidos respalde todas las consultadas y necesarias iniciativas gubernamentales para superar la múltiple crisis que nos acompaña.

Sé que nosotros somos los primeros críticos de muchas cosas, que por impericia algunas veces está pasando pero, este presidente quiere hacer las cosas bien y trabaja más de 16 horas diarias para tales fines, los que le rodean y sus colaboradores más cercanos se sienten preocupados por la obsesión presidencial de salir airoso de la inmensa prueba que le ha puesto el destino y que como buen y valeroso espadachín le sale al frente a todos los enemigos a la vez para lograr vencerlos, tarea ciclópea la que lleva el primer mandatario.

Hoy hago un llamado sincero a que apoyemos al presidente Abinader, de manera espontánea y desinteresada, porque el solo no podrá sin el concurso de los que vivimos aquí, que sufrimos los agobiantes problemas de la patria. Es su responsabilidad como mandatario gestionar la inmensa crisis y es nuestro debe apoyarle  para que salgamos lo mejor librado.

Este hombre que parecía dócil y sin el temple necesario, ha salido tremendo guerrero, presto para ganar las batallas presentes y futuras en favor de la nación, para con dedicación y pasión servir al pueblo. Él hace marcadas diferencias con el pasado, y es innegable que estamos frente a otro Luis, el que no conocíamos, aquel que está dispuesto a ir a la guerra solo a ganarla o morir en el intento, no está en su mente, ni en su accionar dejarse vencer por las tremendas complicaciones diarias que se le presentan y ante una mayor contrariedad, más trabajo y optimismo demuestra un ejemplo que debiera resultar hasta contagioso para todos, el apasionado servicio público que observamos en él.

Aunque todo el mundo sabe, y no lo negaré, de mi conocido apoyo a la causa leonelísta pero, sería insensato no reconocer y dejar de valorar que si este aguzado estadista lograse vencer todo este gran cúmulo de obstáculos, y nos saca lo menos lesionados posible como nación de esta crisis, cosa sumamente intrincada, no solo tendría ganado por demás el derecho a repostularse sino también que el pueblo en reconocimiento a su labor lo pudiese reelegir. Claro está si eso él lo lograse, les probaría a casi todos, inclusive hasta sus más feroces críticos, que él se haría merecedor de otra oportunidad.