Por Rafael Grullón

En la dentadura de nuestra madre vimos por primera vez un diente de oro. Ella nos arrastraba a donde su dentista, que quedaba a lo que era entonces una Villa, pero que ya llevaba en nombre de Los Mina. Era un caserío de techos de yaguas y de zins, pero el dentista tenía su consultorio en un chalecito de blocks, hecho Trujillo.

Nuestro padre trabajaba en una hacienda de Trujillo, donde conoció una mujer que se convirtió en su amante, algo que nos encontramos extraño admitirlo, pero que en la Familia Real de Inglaterra está permitido clandestinamente, ya que dentro del Poder no es una opción la división.

Ella se lo llevó después de la Guerra del 65 para Nueva York, y vivía en la Sabana Larga casi esquina Las América en una Chalet de cemento, que son las viviendas del Ensanche Ozama, que también lo hizo Trujillo. Al otro lado del río, están los ensanches Espaillat, Luperón y María auxiliadoras de cementos y de asbesto el último, también construidos por Trujillo.

El dictador hizo del país un cementerio de sus adversarios, pero igualmente dio forma material a la República Dominicana, y todavía en Sabana de la Mar lo que fue el local del Partido dominicano es un monumento del arte. ¿Quién heredó a Trujillo ?, Balaguer, quien también abarrotó el territorio nacional de obras, desde grandes urbanizaciones hasta las presas.

El PLD, con Leonel Fernández como presidente, fue la continuidad de otra ola de construcciones, que luego continuaron hasta la fecha con los dos gobiernos de Danilo Medina. Esa fue la base material del Frente Patriótico de 1996, que se convirtió en una fuerza política mayoritaria que gobernó por 20 años, con una sola interrupción.

Del otro lado, estaban hombres valerosos agrupados en el PRD liderado por Peña Gómez tras salida de Juan Bosch, que lucharon por la democracia, pero que sus gobiernos no han sido prolongados. Los dos sentimientos en que se divide el país han sido encabezados por dos corrientes políticas mayoritarias, no por una facción. Las facciones que se alzaban en armas en los campos dominicanos fueron exterminadas por la dictadura de Trujillo.

Por El Municipalista

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