El PLD Post Leonel tendrá luchas internas más complejas
Por Rafael Grullón
Cuando Juan Bosch fundó el PLD en el 1973, las izquierdas dominicanas, como en el mundo, estaban en sus mejores momentos, pero las mayorías de esos movimientos portaban una debilidad común: Eran dogmáticos. No era la ciencia política que guiaba a los izquierdistas, sino una creencia, como la religión.
Pero sus dioses no estaban en el cielo. Sus Santos eran Carlos Marx, Federico Engels, Mao Tse Tung, Even Hoxha, Lenin, y en América Latina Fidel Castro pasó a ocupar un lugar en el santuario. Como Juan Bosch estaba desarrollando el PLD en base a la experiencia histórica de la humanidad, no en base a una creencia, se le reclamaba desde la izquierda cuál era el Santo de su devoción en la política.
Eso llevó a Juan Bosch a declarar que era Marxista, pero no Leninista. ¿Cómo se come eso? Muy sencillo, lo que Bosch quiso decir fue que utilizaba el método marxista de análisis, pero que no era Leninista, ya que Lenin se proponía llevar a la práctica a Marx, haciendo la Revolución Socialista, mientras Don Juan se proponía una Revolución Democrática y un capitalismo desarrollado.
Y efectivamente, como pensaba Don Juan, la utopía marxista, con la excepción del Modelo Chino, fracasó en el mundo, pero el método de análisis de las realidades, políticas o no, guarda alguna vigencia. Entre ellas está una ley de la vida, que consiste en que en todo ser viviente se da la lucha de lo contrario.
Solo cuando un organismo muere dejan de existir las contradicciones en sus senos. Las luchas de lo contrario antes estaban monopolizadas en el PLD por Danilo Medina y Leonel Fernández, pero ahora hay una diversidad de corrientes y grupos que buscan el Poder.
