En el Reino el divorcio no es una opción

Por Rafael Grullón

Cuando la mujer lo encrespó tras verlo por la televisión ser abucheado por las multitudes al acudir a darle el pésame a una lejana comunidad donde culparon al Gobierno por el desplome de una loma que sepultó una escuela con sus niños escolares, el Primer Ministro de Inglaterra le contestó a la esposa: «Cuando los pueblos se enojan, les tiran piedras a sus dirigentes».

Pero a la Familia Real las piedras no le vienen del pueblo, sino de los sensacionalistas periódicos ingleses. El príncipe Felipe, cuya reciente muerte saturó de emisiones televisivas a los ingleses según confesó la propia BBC Londres, en su juventud era una especie de Playboy. Uno de los episodios de la serie La Corona, que los políticos latinoamericanos deben ver para que comprendan en los hechos que las clases no se suicidan, narra la vida placentera del Príncipe Felipe.

Felipe tenía un asistente “maipiolo”, que conseguía mujeres para ambos. En un viaje por las colonias del Reino, el asistente del Príncipe metió la pata al enviar a una taberna de Londres un resumen noticioso de lo bien que ellos la estaban pasando con las féminas vírgenes de los súbditos de Gran Bretaña. Una mesera le filtró la información a la esposa descontenta del asistente de Felipe y los periódicos ingleses se dieron banquete con la información.

Con pesar, para aplacar el escándalo, Felipe despidió en alta mar a su asistente, pero al Príncipe le esperaba lo peor, verle la cara a la Reina Isabel 11. Cuando la jefa del Estado monárquico le inquirió que el Matrimonio Principal de la Familia Real que ellos conformaban tenía que arreglarse, el Príncipe dejó entrever la separación, y la Reina le contestó: “Dentro de la corona el divorcio no es una opción” porque se tambalea el Reino. De ahí que, dentro de la Familia Real en Inglaterra, los amantes, masculinos y femeninos, están soterradamente permitidos para mantener el «Reino Unido».