La continuidad del Estado
Por Rafael Grullón
Cuando aviones alemanes bombardearon Londres, la realeza despertó con que llevaban el mismo nombre, el mismo apellido que las inscripciones de los bombarderos. Los miembros de la Corona, incluido el Rey y la Reina, eran de origen alemán y hablaban el inglés con acento alemán, por lo que decidieron cambiarse el nombre, adoptando el de Los Windsor.
La monarquía fue la expresión política de los regímenes feudales cuando todavía existía el poder hereditario, y las familias europeas emparentadas tendían a casarse entre ellos para distribuirse históricamente el Poder. Eso es lo que explica que algunos reyes ejercieran en países cuyos idiomas no hablaban. El cargo de primer ministro fue una salida de un Rey que no hablaba el idioma del país que gobernaba y debió poner una persona que hablara y escribiera en el idioma de esa comunidad.
Cuando el viejo régimen fue aniquilado con la toma del Poder por parte de la burguesía, la transición en los Estados de Europa fue muy lenta, debido a una razón muy simple: Los documentos oficiales de la mayoría de los Estados estaban en el idioma francés, por lo que hubo que respetar la vieja burocracia, la que dominaba la lengua de Víctor Hugo.
Los miembros del cuerpo de ayudantes que sirven la logística en el Air Force One, avión presidencial de Estados Unidos, envejecen en sus funciones, pasando por sus manos un presidente detrás de otro.
Hasta el día de hoy, arrasar, llevarse la burocracia de golpe y porrazo de un Estado, genera grandes complicaciones a las nuevas autoridades y se viola una regla de oro: La continuidad del Estado.
