Las empresas eléctricas expulsaron el Know How

Por Rafael Grullón

Cuando el mundo se cerró y desapareció en ruido del hombre, una cadena internacional hizo un vídeo de distintas ciudades del Planeta triste por la Pandemia donde los animales se habían convertido en turistas. Los animales nunca habían salido en masas a las ciudades porque ellos nunca han renunciado o han podido superar su ciclo biológico vital.

Ellos siempre han descansado a la misma hora, se despiertan a la misma hora y tratan de conseguir y comer los alimentos a la misma hora. Los animales, dado que su conocimiento es genético, sus informaciones las adquieren desde que nacen genéticamente, no han tenido, sin embargo, el privilegio de seguir aprendiendo como el hombre, con la excepción de los animales domésticos que ha imitado, aprendido, algunas habilidades y prácticas de los humanos.

El hombre ha construido esta civilización porque superó la información genética y pasó a la cultura, que le permite adaptarse a su entorno y a afrontar los desafíos de supervivencia y reproducción, pero con una ventaja competitiva superior, que “lo hace de manera más eficaz que los genes porque la transferencia de conocimiento es más rápida y más flexible que la herencia de genes».

Como el hombre aprende constantemente, las organizaciones también aprenden en la cabeza de sus integrantes. Eso lo entienden perfectamente los capitalistas de hoy. Compañías como Claro, Altice, la Cervecería o los bancos no les pasa por la cabeza deshacerse del personal con el cual se han desarrollado, haciéndolas competitivas y eficientes.

Hoy las empresas del sector eléctrico están en crisis fundamentalmente porque han expulsado los colaboradores que habían aprendido, lo que manejaban el Know How, como dicen los americanos.