Orinando del Partido hacia fuera

Por Rafael Grullón

Una vez caminando por las calles de Nueva York, donde lo insólito para el visitante es natural para el neoyorquino sin importar la nacionalidad, una mujer iba por las aceras con cuatro enormes perros, dos de los cuales entraban y salían de las tiendas como Pedro por su casa.

Cuando uno llega a una casa donde hay un perro, lo primero que hace el animal es oler al visitante, que es una forma de identificar que un amigo ha sido aceptado por los miembros de su hogar y que por tanto en la segunda ocasión no hay razón para ladrarle.

El olfato son los ojos del perro. Es natural que cuando el dueño va por las calles, no como aquella mujer de Nueva York, el dueño del perro lo lleva atado a una cadena. En el Malecón de Santo Domingo hay un hombre que tiene por hábito todas las tardes caminar con su perro suelto.

El animal siempre va delante, pero a una determinada distancia se devuelve para no perder el olor que lo ubica al lado de su dueño. Pero cuando el perro va a hacer solo un recorrido distante de su hogar, va orinando punto por punto, lo que es una forma de marcar el camino para no perderse en el regreso.

A pesar del mal olor, igual que olfato, para los perros los orines son un instrumento de la evolución.

José Laluz nos escribió ayer sábado por WhatsApp y nos dijo que en nuestro último artículo se encuentra la razón por la cual no ha renunciado ni renunciará del PLD, lo que nos recordó a un Primer Ministro de Inglaterra de la serie The Crow, a quien le pidieron que expulsara a uno que tildaban de desafecto del Gobierno y del Partido, y el astuto político respondió: «Para que esté orinando de afuera para adentro, es mejor que lo siga haciendo de adentro para afuera».