Por Rafael Grullón
Por un largo tiempo ha sido poco exitoso en el mundo el aprendizaje del inglés, ya que, en este idioma, como diría Federico Engels, Babilonia se escribe como Mesopotamia. El método no tomó en cuenta que la historia de la evolución del hombre se repite en parte cada vez que un niño nace.
El recién nacido primero abre los ojos y no comienza a hablar hasta que logra pararse y caminar. Habla por que escucha, por imitación, lo que le permite hacerlo en el idioma de sus padres, no importa cuál sea. Es decir, tanto los oídos, los ojos y la boca son órganos instrumentos de la evolución.
Sin embargo, la escritura no tiene un órgano en el cuerpo humano. La escritura fue un invento del hombre para comenzar a contabilizar los excedentes al pasar de un depredador a un productor. El hombre se agrupó en tribus de 150 personas que solamente se comunicaban entre sí, lo que explica que siete tribus en una misma zona de África desarrollaron siete idiomas.
Que los jóvenes se pongan aretes en distintas partes del cuerpo y solamente tengan un promedio de 150 amigos en Facebook, tiene su origen en aquellos tiempos remotos. Un idioma extranjero no se debe comenzar a aprender a través de la escritura, sino a través de su audio. Hablar se aprende naturalmente, pero escribir se enseña. Como el vídeo es imagen y audio, el ser humano no tiene que hacer ningún esfuerzo extraordinario para verlo y escucharlo, por lo que los vídeos y las imágenes comúnmente son más virales en las redes que los textos. De ahí, nuestro proyecto 24 horas de vídeos informativos y educativos.
